Cuando buscamos a las musas en los clásicos…

La inspiración es el gran aliado y a la vez enemigo de cualquier autor. Si algún día queremos llegar a publicar un libro, debemos tener a  la gran musa de nuestro lado. Pero no os preocupéis ya que si vuestra inspiración no es lo suficientemente convincente como para llamar la atención de una editorial, hoy en día siempre podréis hacer vuestro sueño realidad a través de la autopublicación. La inspiración nos llega de formas muy variopintas, la influencia de las obras clásicas es sin duda una de las mejores fuentes de inspiración que existen. No es raro ver como de manera regular se publican historias basadas en argumentos clásicos de obras griegas y otros títulos históricos. Lo cierto es que las líneas básicas de argumentación son limitadas por lo que todos pecamos en cierta manera de una falta de originalidad. En este post os decimos como serviros de las obras clásicas para alimentar vuestra inspiración y escribir una novela de éxito.

-        Se pueden utilizar obras clásicas para crear historias completamente nuevas y diferentes, obras originales, obras nuestras. Para ello te recomendamos que no uses de patrón una obra cualquiera, sírvete de una historia que realmente te haya apasionado. Cuando amamos una novela clásica, cualquier página de esa obra nos servirá de inspiración. Cuando conoces una historia, también terminas por conocer sus giros, su trama, sus personajes y cómo y por qué ocurren las distintas situaciones del argumento. Todo esto es un montón de información a procesar y aplicar en tu nueva novela.

-        No hay que copiar la obra original, hay que hacerla nuestra. Estamos utilizando el recurso de “basado en”, no el plagio. Si escribimos algo muy cercano y parecido al relato original no será nuestra historia y no podremos darle nuestro toque personal. Cualquiera que lea nuestra novela sabrá identificar nuestra fuente, de este modo no generaremos suspense, intriga o sorpresa ya que el lector ya sabrá la evolución de la trama. Resultaremos aburridos y repetitivos.  Si por el contrario añadimos giros y sorpresas de nuestra cosecha mantendremos la atención del lector.

-        Integrar de manera natural los cambios que introducimos al argumento clásico que nos sirve de inspiración. Debe parecer que esos cambios siempre estuvieron ahí y que forman parte de nuestro argumento original.

-        Un intercambio de los roles de los personajes siempre ayuda. No necesariamente el héroe debe ser el que destaque en la trama como ocurre en la obra clásica.

-        Cambiar de género. Por ejemplo podríamos tratar con humor una historia de amor trágico como Romeo y Julieta.

-        Combinar varias obras clásicas. No necesariamente debemos inspirarnos en una sola obra. Podemos seleccionar aspectos distintos de diferentes títulos.

Y siempre, siempre, siempre mantenernos alerta en pos de encontrar nuevas ideas para nuestros argumentos.

LinkedInShare

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>